Por Mariano Blejman
El debate sobre “propiedad intelectual” en Internet pareciera ser éste: o se comprende lo que pasa en la red o intenta taparse el sol con la mano. Para llevarlo a términos prácticos: o se estimulan las condiciones para inventar nuevos Netflix (ya sea locales o regionales) o se meten presos a los dueños de Taringa! y Cuevana, y se criminaliza el acto más sencillo del mundo digital: copiar y pegar. Apertura, libertad de expresión y neutralidad de la redes: así se fundó y creció Internet –no sin algo de presiones transnacionales–, y el esfuerzo de algunos gobiernos por controlar derechos de autor. Una de las normas más emblemáticas es la Ley Sinde, que lleva el nombre de la ministra de Cultura de España, anteriormente dedicada a la industria del cine, convertida en un emblema de la cultura de la escasez. En el último año, el hashtag #leysinde ha sido tema del momento a nivel mundial en Twitter, con público no exactamente a favor. ¿Por qué? Básicamente, la Ley Sinde le da derecho al Ministerio de Cultura de ese país a cerrar sitios, previa autorización de los jueces, que violen derechos de propiedad intelectual. Pues bien, el sábado pasado, la famosa funcionaria Angeles González-Sinde anunció en el Festival de San Sebastián que dejará la política después de sus elecciones de noviembre.
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Fuente: Página 12 (República Argentina)
Publicado: 21/09/2011
Last modified on Jueves, 10 Enero 2013 22:05

